Velocidad

por Ed  

Es difícil definir un concepto tan manipulado y, a la vez, tan sencillo.

Velocidad es la cantidad de espacio que se recorre en un tiempo determinado, pero, ¿si el tiempo resulta ser una simple latencia? ¿En qué se transforma la velocidad?

Velocidad es la diferencia espacial que encontramos en un observable por cada intervalo de observación. De esta manera, la velocidad no es algo intrínseco a un móvil o un objeto material, sino que es algo que aprecia un observador junto a su capacidad perceptiva.

train-345072_960_720Desde la simulación informatizada de escenarios físicos, se puede comprobar cómo el tiempo elegido para la simulación, la latencia, es fundamental para obtener resultados realistas. Es necesario un mínimo de latencia para que los móviles se comporten de forma natural. A partir de ese mínimo, la lentitud del cálculo aumenta tanto que no compensa su afinación.

Igualmente, en la obtención de la velocidad “instantánea”, se debe utilizar una latencia apropiada, un tiempo lo suficientemente corto como para obtener la velocidad más fiable posibe, teniendo en cuenta que hay que establecer dos medidas: una espacial y otra temporal.

Si el tiempo deja de ser una unidad preexistente y lo tomamos como la apreciación de un hecho recurrente con cierta homogeneidad, estamos hablando de algo diferente de lo que hasta ahora se ha considerado en física como “velocidad”.

Así vista, la velocidad se convierte en la distancia recorrida por un móvil en cada unidad de latencia, en cada “click” del reloj del observador, que no tiene por qué coincidir con el del móvil que tratamos de medir.

Cualquier fuente de latencia es local al observador, por tanto, la posición de éste con respecto al móvil influye tanto como su posición absoluta respecto a otros puntos de referencia. Por ejemplo, toda fuente de latencia está afectada por los campos gravitatorios, siendo más rápida dicha latencia cuanto más intenso es el campo gravitatorio (o lo que es lo mismo, cuanto más acelerado esté el observador)

Ya la teoría de la relatividad general nos hace un apunte al respecto de la variación temporal respecto de los campos gravitatorios, aunque para ello el mismo Albert Einstein tuvo que utilizar el tiempo como una dimensión más del espacio, algo absurdo si tenemos en cuenta que el tiempo no existe, pero algo genial si tenemos que convivir con su existencia por la utilidad matemática que le hemos venido dando.

En este punto, cabe reseñar que el concepto de velocidad, en el fondo (matemáticamente) no varía, aunque sí varía el significado de la temporalidad.

En otro lugar ya se hablará de lo que esto implica cuando transportamos el sentido a conceptos más complejos como el de la aceleración, la fuerza o la energía misma y cómo todo da un vuelco tanto semántico como morfológico (matemática y filosóficamente)

Por el momento, nos podemos detener aquí, pensando en cómo es posible que un móvil se desplace entre dos puntos del espacio si entre pulso y pulso del reloj no hay tiempo.

(igualmente, la radiación total de un cuerpo negro es infinita, si la energía no estuviera cuantizada, lo cual es la llave maestra para abrir un mundo aparentemente lineal)